Ayuda >> Al traductor

Hay tantas traducciones como clientes, ámbitos de actividad, entornos culturales o simples estados de ánimo. Los traductores tienen días buenos, y otros en los que no dan con la clave por más que lo intentan. Un día se traduce un contrato de arrendamiento de aeronaves, y a la semana siguiente se traduce el folleto de una exposición de arte contemporáneo.

Traducir es difícil, porque nunca se puede dar nada por sabido. Los traductores no son cirujanos ni fontaneros: en ellos la duda constante es un requisito imprescindible para realizar bien un trabajo creativo. Son inseguros, precavidos y humildes. Acuden al Diccionario, a la consulta por internet, como un estudiante acude al manual de texto para adquirir nuevos conocimientos. Porque, precisamente, en ello consiste su trabajo: aprender cosas nuevas todos los días.

La experiencia aporta seguridad, cierto; pero también enseña a desconfiar de la certeza. Un traductor que no es curioso es un mal traductor. Los años sirven para acumular respuestas, pero las preguntas no terminan nunca. Si acaso, un traductor veterano sabe distinguir lo principal de lo accesorio, ha aprendido a buscar en el sitio adecuado y detecta las trampas que toda traducción esconde. El traductor veterano ha capeado suficientes tormentas como para saber donde hallar refugio.

Nada hay más valioso que la experiencia; y es algo que queremos compartir. La traducción está pasando por momentos difíciles, en los que ha perdido buena parte del prestigio ganado durante años por culpa de empresarios sin escrúpulos que emplean a personas sin cualificación, ofertando unos precios con los que es imposible competir. Es un fenómeno al que se le adivina un breve porvenir: la calidad acabará imponiéndose, como lo ha hecho siempre.

En esta tesitura, queremos ofrecer un ámbito en el que se dignifique la profesión de traductor. Un lugar en el que los profesionales compartan sus experiencias, y los jóvenes puedan preguntar sus dudas. Un lugar serio y responsable en el que ofrecer ayuda técnica, en forma de consejos o bien compartiendo experiencias. También aportando al traductor glosarios o diccionarios únicos, herramientas útiles y fiables para realizar su trabajo. Utilizaremos nuestro blog para establecer no un monólogo, sino un diálogo. Algo vivo.

Lo que Tradux pretende es devolver parte de lo que la sociedad le ha dado durante estos 60 años. Y lo que los traductores buscan es alzar su voz frente a la mediocridad. Las voces que van a colaborar en este proyecto son ya ancianas en su mayoría; pero saben de lo que hablan y tienen un prestigio ganado.

Harán bien los jóvenes en prestar atención a sus consejos, y aprovechar la oportunidad que se les ofrece para mejorar aprendiendo de los mejores.

Lo que sigue no tiene precio. Por ello no se cobra

Cuando llegamos a viejos los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías~Flaubert